Una villa histórica
      Pocas dudas se tienen de la existencia de Muros como poblado mucho antes de las concesiones de Sancho IV en 1.286. Probablemente, ya existiese como Villa en el siglo X. Se tiene constancia de que Muros estaba ya catalogada como una de las Iglesias pertenecientes al Obispado de Iria Flavia en el año 830, conocido entonces como Bendemire. En el año 950. Con motivo de la invasión árabe, se le dio asilo en Muros a la diócesis de Lamego (Portugal), y en el 956 sería Sancho I «El Craso» quien fundaría la Villa. El propio monarca Sancho IV daba a Muros como existente al decir: «habiendo gran voluntad de sacar a la Puebla de Muros adelante y concederle grandes privilegios». Así que lo que don Sancho llevó a cabo fue una serie de concesiones tales como el Foro de Benavente, con el que se poblaron la mayor parte de los lugares de Galicia; extendiendo así su jurisdicción, circunscribiendo su entorno y señalándole múltiples prerrogativas tendentes a un mayor desarrollo, dándole con ello una destacada importancia al ordenar el asentamiento fijo de autoridades y empleados en la Villa y procurar el desarrollo de sus industrias pesqueras, de su consorcio y de su navegación. Si la antigua Iglesia Parroquial de San Pedro de Muros es del siglo X, (900, 1.000), como así se cree, significaría que ya constaba con una existencia anterior como poblado, teniendo esta edificación valor documental.
      El nombramiento como Villa se llevó a cabo entre los años 1188 y 1230 por el rey Alfonso IX de León, ya que así lo manifiesta el documento en el que consta la donación de la villa de Muros a la Iglesia del Apóstol, hecha por el rey Fernando IV el 8 de agosto de 1299, en el cual dice: «se la damos con todo su alfoz y con aquellos términos que le doy el Rey Don Alfonso cuando la pobló». Consideraba don Ramón Artaza, sin embargo, más acertado suponer que la repobló, debido sin duda a los desastres sufridos por los constantes ataques de la piratería almorávide, (siglo XI, entre los años 1043 y 1148) que tenían asentamientos en la isla de A Creba y en Monte Louro, de donde salían para atacar a las poblaciones que se encontraban a lo largo de la costa gallega y portuguesa. También los ataques turcos y normandos redujeron la Villa a extremos de penuria

Privilegios otorgados por Sancho IV
      El 4 de octubre de 1286, el rey Sancho IV, apodado «El Bravo», le dio a Muros, entre otros, el privilegio de hacer «Puebla» en ese lugar; concediéndole como término de su jurisdicción el territorio comprendido desde la desembocadura del Tambre hasta el río Xallas, en el Ézaro, y desde el puente de Brandomil hasta las tierras de la Barcala y Entíns. También le concedió el «Fuero de Benavente», por medio del cual se le otorgó la potestad de fundar nuevos lugares, extendiendo así su jurisdicción. En el mismo documento se prohíbe la venta de pescado en su alfoz; a no ser que lo hagan dentro de la Villa. También le autorizaba a hacer mercado los domingos, prohibiendo cualquier tipo de intercambio comercial ambulante y siendo obligatorio ir a comprar y a vender al mercado de la Villa. Este privilegio dota también a Muros de autoridades locales, alcalde, juez y notario, que deberían estar casados y vivir dentro del pueblo; donde dispondrán de las mejores casas. Firman dicho privilegio: El rey don Sancho, la reina doña María y el infante don Fernando; siendo corroborado por el rey moro de Granada, vasallo del rey de Castilla. El privilegio fue confirmado a posteriori por los Reyes Católicos en la Villa de San Mateo, (Reino de Valencia), el 4 de enero de 1496 a petición de Xoán de Tarela, vecino de Muros que ejercía de procurador. El 1 de febrero de 1571, el rey Felipe II confirmó nuevamente estos privilegios, aprobando la carta de don Sancho y la posterior confirmación de los Reyes Católicos.
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