Naufragios e incidentes cercanos, desde 1478
      En 1478, el navío «Poudavy», cargado con diversa mercancía y procedente de Inglaterra es apresado por corsarios vascos y abandonado luego en la Ría de Muros.
      El 12 de septiembre de ese mismo año, el navío inglés Felipe Verque, procedente de Portmouth con 400 coronas de oro, es atacado y saqueado por el Martín de Palos en la ría de Muros.
      El 14 de diciembre de 1484, un corsario vasco captura al Juan Escribano, un carguero procedente de Bristol que, después de ser saqueado y desarbolado, es abandonado en Muros.
      El 25 de julio de 1543, a la entrada de la ría, un corsario francés de la flota del barón de Seoane, fue hundido por la flota de don Álvaro Bazán en la conocida batalla de Muros. Se cree que en el buque transportaban el brazo de plata del templario San Guillermo, robado poco antes en Fisterra.
       A finales de 1755 se hundió dentro de la ría, frente al puerto muradano, una corbeta mercante francesa de 24 cañones denominada «Oriflama».
      El 1 de septiembre de 1813, el bergantín portugués La Alianza, comandado por el capitán Joao José Rodríguez, con nueve hombres a bordo y una carga de vino y fardos para el ejército luso, fue hundido por un barco corsario francés en el interior de la ría.
      El 20 de abril de 1882, dos marineros de la Villa perecieron al zozobrar una embarcación de pesca muradana, que fue sorprendida por un fuerte temporal cuando se encontraba faenando.
      El 22 de enero de 1883, dentro de la ría de Muros, tiene lugar una catástrofe naval al chocar el bergantín goleta «Cádiz» con el vapor «Cartuja», que se hundió rápidamente. La tripulación fue rescatada por un barco Ingles, de Liverpool, que se encontraba por la zona.
      Ese mismo año de 1883, naufragó, en los bajos de Meixidos, el Sanmarck, un buque de nacionalidad inglesa.
      En 1887 se hunde en los bajos de Os Bruios el barco inglés, Natal. El Rowina, un navío italiano, se va a pique al embarrancar en los bajos de Meixidos. El Pepito, un pailebote con base en el puerto de Muros, se hunde frente al cabo Corrubedo, cuando hacía la ruta de Avilés a Vigo. No hubo supervivientes.
      En 1891, un carguero denominado «Squyro», que transporta lingotes de plomo, se hundía en los bajos de Meixidos. En 1961, el Droxford, un barco de salvamento inglés, localizó los restos del pecio, y recuperó 300 kilos del valioso cargamento, con intención de llevarlo al puerto de Drest y retomar la extracción en el Squyro, en el mes de mayo. Sin embargo, debieron descargar el botín en el puerto de A Coruña obligados por las autoridades, ya que solo les habían otorgado permiso para recuperar los restos del navío hundido, no para apoderarse de su carga.
      El 25 de febrero de 1913, el Afortunado, un vapor carguero de A Coruña, zozobraba frente al cabo Corrubedo cuando venía en ruta, desde Vigo a Muros, transportando carga general. Todos los tripulantes consiguieron ponerse a salvo.
      Año 1927: El buque denominado «José Ramón» naufragó en los bajos de Meixidos.
      La lancha de pesca de Eugenio Rivas, de Moaña, naufraga frente al cabo Corrubedo el 28 de abril de 1928. Sus siete tripulantes fueron rescatados, y puestos a salvo, por un pesquero muradano que acudió a su llamada de auxilio.
      El Numa, un vapor con 4.000 toneladas de carbón a bordo, perteneciente a la casa Fábrica de Mieres, es sorprendido por un temporal junto a la ría de Muros, en la cual intenta entrar para refugiarse. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de la tripulación por evitar el naufragio, terminaron encallando en la costa de Corrubedo. Todos sus tripulantes consiguieron ponerse a salvo, y el barco fue posteriormente reflotado.
      El José, un pequeño pesquero muradano que se dedicaba a la pesca denominada «do xeito», se hundió al chocar contra las rocas, muy cerca de Porto Cubelo, en el lugar de Lira (Ayuntamiento de Carnota), el 31 de octubre de 1937.
      Año 1941: El Riveiriña, un vapor de pesca con base en Muros, se hundió cerca del lugar de Telleira.
      El 12 de julio de 1942, durante los enfrentamientos de la segunda guerra mundial, es derribado en la ría de Muros un Focke Wulf 200 Condor, un monoplano cuatrimotor usado por los alemanes como avión de reconocimiento de largo alcance.
      En abril de 1943, también en el contexto de la segunda guerra mundial, se produjeron junto a nuestras costas varios ataques a submarinos alemanes, siendo hundidos dos de ellos. Uno de la clase VII C fue atacado por la aviación aliada cerca de Corcubión, y otro corrió la misma suerte dentro de la ría de Camariñas.
      El 20 de abril de 1943 el pesquero Carmen Garrido da aviso a la Ayudantía de Marina de A Coruña sobre el hallazgo de los restos de un avión americano, que había sido derribado unos días antes a 7 millas de Monte Louro.
      El 1 de febrero de 1947, la motora de pesca con base en Vigo, denominada «Jaimito», desaparece, con 16 tripulantes, junto la costa de Corrubedo. El cadáver del maquinista fue hallado días más tarde en la ría de Muros.
      En diciembre de 1972, el pesquero muradano Félix Villar, con  base  en  A Coruña, se hunde a la altura de Monte Louro. Fue reflotado el 9 de mayo de 1973, a pesar de que se encontraba a 32 metros de profundidad.
      A finales de Junio de 1975, el Naúcrates, un buque oceanográfico de 24,6 metros de eslora, dedicado a la investigación de los fondos marínos, quedaba semi hundido frente a la costa de Esteiro (Muros) a consecuencia de una vía de agua, producida al chocar contra unos bajos cercanos. El barco fue reflotado unos días despúes y trasladado, el 28 de junio, a los astilleros de la vecina localidad de O Freixo para ser reparado. Si bien no hubo victimas, fueron cuantiosos los daños materiales, sobre todo en los costosos aparatos electrónicos con los que estaba equipado el buque.
      El 18 de septiembre de 2012, el Serviola 1, un pesquero del cerco de 11 metros de eslora, con base en Porto do Son, se hundió en la ría al chocar con una batea. En el accidente pereció uno de sus tripulantes. Cuatro fueron los supervivientes.
      Muchos fueron los barcos de Muros que se perdieron para siempre en el fondo del océano. El mismo mar que nos dio la vida, también fue causante de muchas muertes. Para el recuerdo quedan los nombres de algunos de aquellos barcos, que ya forman parte de la historia de nuestra Villa, y son homenaje eterno a la gente dura y valiente que forjó, a base de sacrificio y trabajo, el pasado y el presente de un pueblo que nació, creció y vive de cara al mar.
      Los anteriores son algunos de los barcos de la villa de Muros que quedaron para siempre en el fondo del océano o se dejaron vidas en él. Algunos otros pesqueros que fueron presas del océano son listados a continuación en un recuerdo colectivo:
      Jesús de él Gran Poder, hundido a cuatro millas de la punta de Los Remedios, en Lira. Felisa Domínguez, fue a pique a 12 millas al sudoeste de Monte Louro en la década de los años cincuenta. El Arenys de Mar, embarrancó en las piedras de Monte Louro en los años setenta, aun hoy se pueden encontrar restos de ese naufragio entre las rocas de la orilla. En esa misma época se fue a pique el Rosa Náutica, al ser arrollado por un pequeño buque tanque que navegaba en el rumbo de sus caladeros, a seis millas de Cabo Corrubedo. También en los años setenta desapareció el Cordero de Belén, después de embarrancar en la playa de Area Maior. Al igual que en el caso del Arenys de Mar quedan aún algunos vestigios del naufragio desperdigados entre las dunas del lugar. Ya en los años ochenta hubo otros naufragios, de los cuales algunos terminaron en verdadera tragedia. El Laca Burgoa, en diciembre de 1973, después de sufrir una avería que le obligó a parar la máquina, y ante el riesgo de embarrancar en O Neixón, fue abandonado por sus tripulantes, de los cuales casi todos consiguieron alcanzar la costa, unos en la balsa salvavidas y otros a nado. Tan solo uno de sus náufragos no logró llegar a la orilla. Un vecino de la parroquia de Tal, que hacía de patrón de costa, desapareció. Su cuerpo nunca fue encontrado. El barco fue recuperado más tarde, a la deriva y sin haber sufrido daño alguno. En el año 1999 naufragó el San Martín, a causa de una vía de agua. También se hundió, arrollado por un mercante a 15 millas al norte de A Coruña el pesquero llamado «Boavista».
      Tan sólo se mencionan aquí algunos barcos pesqueros, los de mayor tamaño, llamados «bakas» o «bous», si bien fueron muchas las pequeñas embarcaciones que desaparecieron, tanto dentro como fuera de nuestra ría. En muchos de esos casos solían morir sus tripulantes al ser marineros solitarios en embarcaciones muy endebles.
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