Las murallas
    Según los diseños existentes en el archivo general de Simancas, las obras llevadas a cabo en el año 1597 tendrían como objetivo la remodelación o restauración, probablemente como consecuencia del deterioro sufrido por las defensas a lo largo de los años debido a los ataques a los que se vio sometido el pueblo por diversos enemigos.
      La torre de Muros, que aparece en la documentación bajomedieval compostelana, fue construida en esa época, junto con la denominada «Cerca», y era conocida también como «Torre de los presos». Desde esa torre los alcaldes y jueces, nombrados por el arzobispado compostelano, dominaban la Villa y su jurisdicción. De lo que no existe duda es de que la mencionada muralla fue levantada, con toda seguridad, después de que la Villa fuese cedida al señorío del Apóstol Santiago. De esos tiempos dataría también la fortaleza conocida con el nombre de «Torre de la Villa de Muros», de dominio arzobispal compostelano; hoy desaparecida.
      Esta muralla cercaba la población, partiendo desde lo que se conoce hoy como Curro da Praza, lugar donde se encontraba la entrada principal a la fortaleza, justo frente al Camino Nuevo.
      Comenzaba en dos elevadas torres y continuaba un poco hacia derecha hasta la torre del reloj. Luego subía, orillando lo que hoy conocemos como rúa das Laxes, hasta la iglesia de Santa María, junto a la cual, por su parte alta, se extendía hasta el río da Torre -así conocido porque una de sus torres se levantaba en aquella esquina-. Desde esa torre bajaba paralela al arroyo hasta llegar a la playa del Castillo. Desde allí se prolongaba, a lo largo de lo que hoy es la carretera que va a Fisterra, hasta llegar nuevamente a la Porta da Vila, donde cerraba el contorno, adosada a la segunda torre de la entrada.
      La muralla contaba con diecisiete torres almenadas. Tenía una longitud total, aproximada, de dos kilómetros, un ancho variable de dos a tres metros y una altura de entre seis y siete metros. Estaba totalmente construida en cantería. Formada por grandes bloques de piedra. Las dos torres que defendían la entrada principal, o Porta da Vila, estaban situadas en lo que es hoy el Curro da Praza y una de las torres que se encontraban cerca de la playa del Castillo estaba habilitada como cárcel pública (en esa zona se cree que estaba ubicada una de las tres puertas de la fortificación).
      A la derecha del imafronte de la Iglesia de Santa María (La Colegiata) se encontraba otra entrada. Dicha entrada consistía en un gran portalón entre dos adornadas pilastras de cantería.
      Todo el frente de la Villa, a lo largo de la muralla que daba al mar, era playa, llegando la marea llena hasta la torre del reloj, y cubriendo lo que es actualmente el Curro da Praza hasta el Chalón y la Fonte Vella, así como la zona que ocupa ahora la avenida de la Marina (Porta da Vila) y el frente principal del pueblo, hasta la zona donde actualmente existe la Pescadería Vella.
      Don Ramón Artaza consideraba que posiblemente no existiesen construcciones habitadas fuera de las murallas cuando estas fueron construidas, exceptuando la Iglesia de San Pedro, que se supone del siglo X. Ello indicaría que dicha iglesia ya estaba construida mucho antes de que se erigiese la muralla original. Pero, según fue aumentando la población, la villa se fue extendiendo a lo largo del litoral hacia el norte, quedando la urbe dividida en dos barrios bien diferenciados, lo que se conocía como barrio da Cerca, donde se encontraban las edificaciones que quedaban dentro del recinto amurallado, y el barrio de A Xesta o Burgo, formado por aquellas que habían sido construidas posteriormente y quedaban, por lo tanto, fuera de la fortificación.
      Según Eugenio Carré Aldau, autor de los tomos II y III de la «Geografía general del Reino de Galicia», las murallas habrían sido mandadas construir por el arzobispo Fonseca III en el año 1520 para fortificar la Villa, pero, según don Ramón Artaza: «Esta información no es del todo creíble, ya que en ese tiempo la misma estaba ya muy extendida hacia el norte, y no es muy lógico que tan solo se cercara una parte de ella, dejando al resto expuesto y sin defensa. Por eso, es mucho más creíble que, lo que en realidad ordenó Fonseca, fuese la reforma y reedificación de los muros para conservarlos útiles.
      Esta teoría tiene su base en el hallazgo, entre los escombros dentro de la torre del reloj, de un escudo con las armas correspondientes al apellido Fonseca, que sin duda se encontraría en el trozo de muralla o en la torre derribada, y fue dejado allí cuando se hicieron las reformas.
      Teniendo en cuenta estos datos, podemos deducir que las antiguas murallas que rodearon la villa de Muros fueron levantadas en el siglo XIII o XIV y reconstruidas en el siglo XVI».
      En el interior de la fortaleza se erigían también varias casas-fuerte, construcciones dedicadas a vivienda, pero con sus correspondientes torres de vigilancia y defensa. Una de ellas era la conocida como casa da torreta, junto a la Porta da Vila, propiedad de la casa Solar da Penela. Otra casa fuerte, o torre, era la antigua casa Da Costa, que se cree fue propiedad de los Gómez Da Costa y se encontraba en las cercanías del castillo.
      En el año 1834 el Ayuntamiento consiguió la autorización para demoler la segunda de las torres de la Puerta de la Villa; que ya se encontraba en muy mal estado
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