Santuario de A Virxe do Camiño
      Sería ignorar una gran parte de la historia de la villa de Muros si no hablásemos de la Iglesia de la Virgen del Camino. Este santuario llegó a convertirse en un famoso templo, al que acudían en peregrinación marinos de diversas partes de la región y toda clase de gente, en busca de remedio para sus males. A consecuencia de haber sido centro de peregrinación, colgaban en las paredes de su Capilla Mayor cuadros alusivos las ofrendas hechas por los navegantes de la Villa, la mayoría de ellos ya desaparecidos.
      Este Santuario, situado a la entrada de la Villa, viniendo por carretera desde Santiago a mano derecha, fue eje principal y referencia para el crecimiento a su alrededor del barrio que ostenta el mismo nombre.
Su construcción comenzó en los primeros años del siglo XV, poco después de finalizar las obras de la Colegiata Muradana.
      Según la tradición, el templo se alzó en honor a imagen de la Virgen llegada por mar en el siglo XV. Esta había sido encontrada en la playa existente frente el Santuario. Esa misma imagen permanece en la capilla y es la que dio nombre a la iglesia y al propio barrio que se levantó a su alrededor.
      A pesar de lo que diga la leyenda, no existen referencias exactas de su construcción. Sí existen documentos que mencionan esta capilla ya a comienzos del siglo XV. De hecho, un testamento del muradano Fernán Boom escrito en 1421, hace referencia a la herencia de varias casas. También se refieren a ella en una carta del año 1490, en la cual se puede leer: «Yo Jacome de Vigo notario y procurador de los lacerados de Sta. María del Camino…». Es en ese testamento donde doña María Peres deja en legado parte de sus bienes a los lacerados de Santa María del Camino.
      Según contaba el Cardenal Hoyo, eran las casas que se encontraban en la parte de arriba de la Iglesia, donde se encontraba el hospital de lázaros, siendo sus sótanos el lugar reservado para las caballerías de los que se acercaban al santuario procedentes de los pueblos limítrofes. En los libros llevados por los cobradores de pensiones y rentas del Reino figuraban como pertenecientes al santuario.
      Dice don Ramón Artaza en su obra «Historia de Muros y su distrito» que, sin embargo, la casa adosada a la Iglesia por la parte de arriba, que estaba dividida en dos viviendas habitadas, una por Bonifacio Caamaño y la otra mitad por las llamadas «Canaleiras», dejan oculta la fachada superior del templo, usando cómo medianera la pared de la Iglesia al ser construidas y ocultando de este modo el rosetón que ostenta dicha fachada, habilitando bajo las viviendas un soportal para facilitar la entrada al templo. Según este contrasentido y la vista de la unión existente entre ambos edificios, donde se aprecia claramente que la construcción de las casas fue un ajuste a Iglesia, cabe pensar que esta edificación es muy posterior al santuario.
      Igualmente, no es creíble que esta casa fuese construida al hacer la Iglesia como hospital para lázaros, ya que de ser así no tendría explicación la fachada con el rosetón ojival, sí luego iba a ser cubierto y desaparecería a la vista; a pesar de lo que dice el libro del cobrador de rentas. Creía don Ramón que dicho hospital de lázaros debería estar en otro lugar, cerca de la Iglesia por su parte trasera, basándose en lo que dice el Cardenal Hoyo en sus escritos.
A medida que se fue extendiendo el pueblo y fueron creciendo las distintas aldeas que forman parte del Ayuntamiento, se fueron construyendo otras iglesias y capillas, varias de ellas financiadas por particulares, para agradecer favores divinos o solicitar indulgencias. Otras eran costeadas por la propia Iglesia o por los gremios sectoriales. Algunas de estas capillas o ermitas se erigieron en las afueras del pueblo y otras en los barrios que ya formaban la Villa o en el centro de las aldeas. Ya en el año 1480, don Lourenzo Estévez hizo construir en el monte de San Marcos, entre Taxes y Campo de Cortes, una pequeña capilla que se conoce como capilla de San Marcos; y un poco más abajo existió, durante mucho tiempo, otra ermita llamada de Santa Cruz, de la que hoy tan solo queda el crucero que se levantaba junto a la misma.
      Posiblemente, existiesen mucho antes del siglo X las iglesias de Serres y Esteiro, toda vez que ya fueron nombradas en la designación hecha por Tructino en el año 830, junto con la del Pindo, Muros y Santa Tasia.     Esta circunstancia da pie a manejar la hipótesis de que ambos templos actuales fueron construidos posteriormente en sustitución de los antiguos; probablemente sobre las ruinas de aquellos. Igual sucedió en Muros con la iglesia de San Pedro, en el sitio de la cual se levantó la capilla de las angustias, algo, por otra parte, muy habitual en aquella época. Es, sin embargo, entre los siglos XVI y XVI cuando prolifera la construcción de templos, sumando actualmente hasta 18 santuarios; si bien varios de ellos están cerrados el culto.

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